Posted by: cosechablog | March 18, 2008

El Cristiano y la Obra

Y llamo a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos. Y les dio potestad sobre los espíritus inmundos. Y les mando que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa. MARCOS 6:7,8

Cuando uno da inicio al ministerio, se topa con un sin numero de situaciones las cuales no le enseñaron en el discipulado. Aunque puede ser que se tengan buenos libros de lectura relacionados con los temas y los problemas nuevos, no es sino hasta que estos problemas lo toman a uno, que da inicio el ministerio completo.

Una pregunta que debemos hacernos es: ¿Quién le enseño a Jesús? Y no vamos a caer en la situación que fue enseñado en lugares secretos desde los doce hasta la edad de los 30, sin embargo si debemos reconocer que alguien le enseño y de alguien aprendió. ¿Como supo de los doce? ¿Como aprendió a delegar? No es raro que todo ello lo aprendiera de la Torah y del interés para formarse como un buen estudiante de las Escrituras, teniendo como resultado el convertirse en un buen maestro.

LA NECESIDAD DE OBREROS
La necesidad de obreros es mucha. La Biblia dice que lo campos están listos para la siega, sin embargo no hay muchos obreros. No hay personas que estén dispuestas a tomar la responsabilidad de participar en la obra. Muchas personas se acercan como curiosos de ver que están haciendo los ministros. Muchos ministros reciben a estos meros curiosos y los adoptan como discípulos, sin la debida advertencia de cual es la responsabilidad al asumir el titulo de discípulo. Cuando se les pregunta al tiempo a estas personas si quieren ir a la obra, responden con un sin numero de excusas de que prefieren esperar. Esperar por una mejor situación financiera, por terminar con ciertos trabajos, esperar en aprender mas y mas, en que la situación se presente mejor, etc. Y otros resultan con que están en espera de la señal. La señal no es más que algo que ellos o ellas han puesto en oración, oración que casi nunca hacen, etc.

EL DISCIPULO
Los discípulos de Jesús pasaron tiempo con el y Jesús con ellos. Jesús no estaba perdiendo su tiempo con esos doce, y los doce no fueron a Jesús para perder el suyo.

Todo aquel que esta bajo el manto o cobertura espiritual de un ministro, todo aquel que se acerca y se mantiene cerca de un ministerio, debe saber cual es la razón por la cual permanece. Hay personas que permanecen por que piensan que ganan un status de calidad ante la congregación. Otros porque les parece muy interesante la platica con el ministro. Otros permanecen con la idea que es muy espiritual salir a conversar con el ministro, etc. ¡Muy pocos están con el ministro para ser formados e ir al ministerio!

– Jesús formo a sus discípulos, les dio instrucciones de lo que deberían hacer y como hacerlo. Ha donde ir y a donde no ir. Sin embargo no estuvo haciendo el trabajo por ellos.
– El discípulo debe ser instruido y dejado para que haga con la instrucción mucho más en la obra. Esto es delegación de poder y autoridad.
– Es por ello que debe pasarse tiempo aprendiendo para luego ejercer. La autoridad tiene niveles. No es lo mismo un discípulo que esta aprendiendo a uno que ya aprendió y es enviado. Un recién enviado a uno que permanece de años. Hay niveles de autoridad los cuales suben conforme el buen trabajo que se realiza en el ministerio. (1ª Ti. 3:13)

EL MINISTRO
Muchos ministros se dejan robar el tiempo con esta clase de personas las cuales no van a ningún lugar. El ministro debe ser selectivo en aquellos que están en su círculo. Ser amable con todos, pero selectivo en aquellos que esta formando, no vaya a llevarse tremenda desilusión de que al final de los años todas esas personas solo fueron acompañantes hasta que se cansaron de caminar con un soñador y visionario, es por ello que se trata de ser selectivo.

A varios ministros les acontece que continúan ministrando las mismas necesidades de sus discípulos los cuales no crecen, no se desarrollan y no tienen un llamado ministerial claro. Así que hay que continuar trabajando con ellos en su comportamiento, en su hogar, con respecto a la formación de sus hijos, sus finanzas, etc.

Los ministros que así les sucede no están capacitando a nuevos ministros, están sencillamente manteniendo la rueda de trabajo la cual a la larga se convertirá en una rueda muy pesada. Jesús enseño a los suyos y luego los envió.

Dios se vale de los mismos conflictos que atraviesan los discípulos para formarlos y vean la necesidad de aplicar lo enseñado y actúen conforme a instrucción. Seria ilógico que el instructor del ejercito este en medio de la batalla diciéndole al soldado que amarre bien sus botas para que no tropiece, para ello tuvo ya un curso con mucha disciplina para no recibir un tiro mortal en el combate. Es también ilógico estar ministrando por años a una persona sobre una misma área, sin que esta tome responsabilidad de cambios.

EL CELO MINISTERIAL
El celo ministerial es respetar el ministerio. El ministerio debe de respetarse, pero el ministro debe darse a respetar. El ministerio es para entresacar lo precioso de lo vil. (Jeremías 15:19) El ministro debe cuidar la unción con la cual Dios lo ha ungido. El mismo debe respetar esa unción, y hacer que esa unción sea respetada. No debe andar corriendo detrás de las personas para entregarles la unción con la cual Dios lo ha investido. La gente que se formara con el, debe anhelar esa unción. La unción tiene un costo, y la gente debe aprender a pagar por la unción para el ministerio. (Lucas 4:18-19)

COMO SABER SI SE ES LLAMADO
Alguien pregunto: Como puedo saber que Dios me esta llamando al ministerio. Le respondí: ¿Siente amor por las almas? ¿Siente que esto es lo único y lo último que desea hacer? Es importante que usted no tenga otra visión que le atraiga más que el ministerio.

Cuando alguien se encuentra con esta pasión, debe comenzar a prepararse para servir. Es como un atleta que desea participar en una competencia, comenzara a indagar de cómo llegar a la meta, como resistir, como hacer un buen trabajo, cuanto tiempo durara la carrera, que habrá en el camino, cual es el premio, etc. Nadie se lanza a una competencia sin saber mínimo estos detalles.

YO QUIERO SERVIR
Yo quiero servir dicen algunos. Cuente conmigo. Si necesita ayuda, Etc. Sin embargo cuando se les llama ellos están ocupados. Tienen su propia agenda, así que no se puede contar con ellos. Su tiempo esta comprometido. Ellos o ellas han encontrado una mejor manera para usar de su tiempo. Sin embargo algún día desean estar en el ministerio ellos y ellas necesitan:
– Carácter ministerial.
– Una vida de oración.
– Solución de problemas ministeriales.
– Vida familiar.
– Compromiso en los votos matrimoniales.
– Vida financiera.
– Trato con las personas.
– Trabajos ministeriales.
– Manera de conducirse en medio de la casa de Dios.
– etc.

Jesús enseño esto, no a la multitud, sino a los discípulos, ya que estos serian los que luego el mandaría para hacer la obra. ¿Que tenemos alrededor? ¿Discípulos o curiosos? Son ellos los que dicen: Quiero ir o es a ellos a quienes se les dice: Debe ir.

ANÉCDOTA REAL
Hace unos años se hablaba de un muchacho predicador como un varón excelente en el trazo de las escrituras. Un día después de tanto que se le había hablado de cómo Dios le usaba y que debería ir al ministerio, y luego de que se separo de la iglesia a la cual asistía, lo encontró el ministro el cual lo animaba a obedecer al llamado. –El joven se acerco con esta pregunta: Como puede uno saber que es llamado a predicar- y el ministro cansado de su perdida de tiempo y de la ignorancia de aquel joven, le respondió lo siguiente: Como el cantante. – ¿Como así? Dijo el joven- Y el apóstol le dijo: ¡Cantando!

Luego se dirigió a mi y me dijo: Pobre muchacho, que ignorante es.

LECCION APRENDIDA
Ese día aprendí que no se trata de saber como trazar un mensaje. Se trata de reconocer el llamado de Dios en la vida de uno para una obra que nos ocupara toda la vida. El saber como trazar un mensaje se ira aprendiendo y puliendo a paso de los años, dichoso el que lo aprende temprano.

SI TE SIENTES LLAMADO A LA OBRA
Si te sientes llamado a la obra, no esperes que el ministro principal se encargue de todas tus cosas. Tampoco esperes que la iglesia asuma la responsabilidad que solo a ti te toca, de caminar en fe. Debes aprender a obedecer el llamado y debes aprender a tener un oído sensible a la voz del Espíritu Santo, ya que llegaran las pruebas y que mal se ve el hombre o mujer que vuelve señalando al ministro, la iglesia o la gente como los responsables de su fracaso en el ministerio.

Debes cerciorarte de que llenas los requisitos que la palabra de Dios pide. Para eso lee 1ª Timoteo 3: 1- 7

– Irreprensible.
– Marido de una mujer.
– Solicito.
– Templado.
– Compuesto.
– Hospedador.
– Apto para enseñar.
– No amador del vino.
– No heridor.
– No codicioso de torpes ganancias.
– Moderado.
– No litigioso.
– Ajeno de avaricia.
– Que gobierne bien su casa.
– Que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad.
– No neófito.
– Que tenga buen testimonio de los extraños.

CONCLUSION
– Triunfe en todo lo que haga.
– Hágase desear.
– Instrúyase bien.
– Busque la unción.
– Llene los requisitos de discípulo.
– Aprenda todo lo que pueda, ya que un día estará solo y lo necesitara.
– Pida que Dios le habrá la puerta.
– Comience como un buen atleta a entrenarse para una carrera que durara toda una vida.
– Cuando se ofrezca a servir, esfuércese por hacer un buen trabajo y cumpla.


Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Categories

%d bloggers like this: